Jardín del universo MAYA

UNIVERSO MAYA

El árbol sagrado de los mayas es Yaxché o Ceiba pentandra.  El Universo Maya tiene al centro una Ceiba como su eje. Algunas culturas antiguas indican que los mayas creían que el tronco y las ramas servían como soporte para el Cielo y las raíces penetraban al inframundo, uniendo los tres niveles cósmicos del universo Maya. Los Mayas creían que la Ceiba era una conexión de energía con los Cosmos, la Tierra y el Inframundo, y que contiene 13 niveles cósmicos del universo Maya. Los Mayas creían que la Ceiba era una conexión de energía con los Cosmos, la Tierra y el Inframundo, y que contiene 13 niveles del Cielo en sus ramas superiores. El Tronco representa al mundo humano o físico, y las raíces conducen hacia los 9 niveles de Xibalbá, el inframundo. Hoy en día, algunos Mayas aún mantienen estas creencias.

Los Mayas asignaron colores para cada uno de los cuatro puntos cardinales: blanco al Norte, negro al Oeste, amarillo al Sur, rojo al Este y Verde en el centro, representando la gran Ceiba o «Rey de los Árboles». Cada uno de los puntos Cardinales, los cuales están representados con piedras de colores y luces alrededor del círculo de ete jardín, tiene una conexión con otros árboles fructíferos.

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(Foto: Jardín interpretativo en La Casa de Don David)

La primera diosa, Ixchel, tomó cuatro diferentes colores de granos de maíz, los bendijo y humedeció con saliva para asegurar su crecimiento. Luego los escuìó, uno en cada dirección de los puntos cardinales: maíz rojo al Este, maíz negro al Oeste, maíz amarillo al Sur y maíz blanco al Norte. Al finalizar los roció con una mezcla que contenía sangre, para darles vida.  Los resultados fueron los cuatro colores de la piel humana. Ixchel fue una deidad Maya muy importante, también conocida como la Diosa del arcoíris, diosa de la luna y diosa de la fertilidad y la medicina. Con el poder de asegurar partos saludables, milpas productivas y más.

El Este (lak’in) es la dirección del amanecer, asociado con el rojo (chak), el color de la salida del sol y comienzo de un nuevo día. Oeste (chik’in) es la dirección del atardecer, con el color negro (ek’) que simboliza la oscuridad, la muerte del sol. El norte (xaman) es blanco (sak), y está asociado con la claridad y una luz fuerte, el sur (nohol) es amarillo (k’an) el color del oro. El verde (yax’ché) es el color del centro, representando el gran árbol del mundo y todos los demás árboles, la ceiba gigantesca (yax’che) que conduce hacia los cosmos.

¿Por qué la ceiba y otros árboles eran tan importantes para los Mayas?

Para los mayas, el gigantesco y creciente árbol Ceiba, «arbol de la vida» o «rey de los árboles» es el eje creador de la carne animal y humana. La ceiba sustentó a su gente, pero también requería de trabajo fuerte y sacrificio por parte de su gente en cuanto a servicio. Probablemente una de las funciones más importantes del árbol era el proveer leña para hornear piedras, confiertiendolas en cal para estuco, el cual fue usado para pavimentar calzadas, enyesar templos, máscaras y otras construcciones. También las cenizas que enriquecen la tierra, resultando en milpas grandes y productivas. Los árboles creaban un ambiente para vivir muy necesario y alabado por los mayas. Producían el material del cual construían sus viviendas y herramientas, además de ser una fuente de muchas medicinas, alimentos y otras materias primas necesarias para su cultura, tales como chocolate y copal (incienso). La madera dura de algunos árboles se utilizaba para tallar figuras, dinteles y hacer leña.